1. Preparar galletas.
Los niños entran a la cocina y es un juego para ellos, es un
momento de compartir con nosotros y es el hecho de elaborar algo juntos que
después podemos saborear.
2. Hacer una
«guerra» de cosquillas.
No hace falta idear grandes juegos, sino tener momento de
calidad con ellos y unas cosquillas pueden ser el mejor juego del mundo y
recuerda: «No subestimes los pequeños momentos. En ellos se basan los
grandes recuerdos»
3. Crear vuestra propia
versión de villancicos.
Si en casa nos encanta buscar versiones diferentes de los
cuentos clásicos, ¿por qué no tener nuestra versión de los villancicos?
4. Dedicar tiempo a leer en
familia.
Aprenden con nuestro ejemplo.
5. ¡La cena la preparan los
niños hoy!
¿Qué tal si una noche son los niños quienes nos regalan una
cena? Solo es cuestión de pensar un buen menú adecuado a sus dotes culinarias y
acompañarlos en su elaboración. Estoy segura de que hasta nos regalan una mesa
preciosa y un servicio excelente.
6. Enséñales a jugar a algo
que te gustaba mucho
Le estarás transmitiendo la importancia y los valores de los
juegos tradicionales.
7. Deja que sean ellos los
que decidan qué hacer hoy.
Y relájate
8. Coge un lápiz, pincel y
disfruta creando.
Sea pintando o lo que sea no te olvides ni descuides aquello
que realmente te haga disfrutar. Para uno eso es su momento de juego y
transmitir esto a nuestros hijos es una manera de decirle que también
necesitamos nuestros momentos para disfrutar solos o acompañados.