Es importante entender que el tratamiento debe ser individualizado ya que no todas las mujeres padecen la misma sintomatología y dependerá en gran parte de dónde esté localizado el tejido. Por ello, acude a un dietista-nutricionista especializado para que te ayude a planificar y personalizar una pauta alimentaria para tu caso en concreto.
Podemos dividir el tratamiento en dos bloques: médico y nutricional. El médico consiste en reducir el dolor a través de cirugía, tratamientos antiinflamatorios y hormonales, pero me centraré únicamente en hablar del tratamiento nutricional.
Teniendo en cuenta que es una patología de
carácter inflamatorio y hormono-dependiente (hiperestrogenismo) la pauta
dietética estará enfocada a mejorar la inflamación y a reducir los niveles de
estrógenos.
Pautas para reducir la inflamación
A reducir
Alcohol: Las bebidas alcohólicas inhiben
la secreción de estrógenos aumentando su concentración en el organismo
afectando al sistema inmune.
Histamina: El útero es muy sensible a la
histamina (compuesto involucrado en las respuestas del sistema inmune) porque
posee receptores de esta.
Un exceso de estrógenos, como es en el
caso de la endometriosis, empeora los síntomas debido a un aumento de la
liberación de histamina. Es decir, a mayor concentración de estrógenos más
histamina. En caso de desequilibrio hormonal severo, habrá que valorar el
realizar una pauta alimentaria baja en histamina.
Prostaglandinas 2: Las prostaglandinas son
grasas que el cuerpo produce a partir de los ácidos grasos que obtenemos de los
alimentos. Tenemos dos tipos: las prostaglandinas tipo 2 (inflamatorias) y las
prostaglandinas tipo 1 y 3 que poseen un efecto contrario. Por lo tanto, te
aconsejo reducir el consumo de alimentos inflamatorios tales como cereales
refinados, bollería industrial, azúcares sencillos y añadidos, embutidos,
lácteos grasos y bebidas energéticas/carbonatadas entre otros.
A aumentar
Prostaglandinas 1 y 3: Son
antiinflamatorias además de anticoagulantes y antivasoconstrictoras. Los ácidos
grasos esenciales los obtenemos a través de la dieta teniendo un papel
regulador muy importante de la inflamación (omega 6 y omega 3). Los ácidos
omegas 3 contienen propiedades antiinflamatorias por lo que alimentos como el
pescado azul, nueces, semillas y aceites de semillas no deben faltar en tu
alimentación.
Vitamina D: Niveles óptimos de vitamina D aportan
beneficios a respuestas inflamatorias e inmunitarias. La exposición solar es el
factor principal en la producción de calciferol (vitamina D3). Cierto es que se
encuentra en alimentos como lácteos, pescado azul, huevo y alimentos
enriquecidos pero su cantidad es insuficiente. En este caso será muy importante
ver los perfiles analíticos en sangre para valorar si es necesario suplementar.
Potenciar el consumo de hierbas aromáticas
y especias antiinflamatorias como jengibre, clavo, canela, cúrcuma y el perejil.
Quercetina: Es un componente antioxidante
inflamatorio que inhibe la secreción de histamina. Podemos encontrarlo en
numerosos vegetales, frutas (cebolla, manzana, brócoli, frutos rojos…) y
semillas.